Observaciones de Presidente Trump hechas durante el Desayuno de Oración Nacional


-El Washington Hilton-

2 de febrero de 2017

9:11am EST

EL PRESIDENTE: Gracias, Mark. Muy amable. (Aplausos.) Muchas gracias. Gracias. Muchas gracias. Es un gran honor estar aquí esta mañana. Y tantos líderes de fé — gente muy, muy importante a mí — de todas partes de nuestra nación magnífica, y tantos líderes de todas partes del mundo.

Hoy nosotros continuamos una tradición comenzada por Presidente Eisenhower hace unos 64 años. Esta reunión es un testamento al poder de la fé, y es uno de los grandes costumbres de nuestra nación, y espero estar aquí con ustedes siete veces más. (Risas y aplausos.)

Quiero agradecer mucho a nuestros copresidentes, el Senador Bowzman y el Senador Coons, y a todos los líderes del Congreso — están en todos lados. Tenemos muchos invitados muy distinguidos.

Y tenemos un invitado que fue inaugurado anoche — Rex Tillerson, el Secretario del Estado. (Aplausos.) Va a hacer un buen trabajo. A ciertas personas no les gustaba Rex porque él realmente caía bien con líderes del mundo. Dije, no, hay que entender, eso es una buena cosa. (Risas.) Eso es una buena cosa, no una mala cosa. Se respecta a Rex por todo el mundo, y creo que él va a ser recordado como uno de nuestros grandes, grandes secretarios. Lo agradecemos. Gracias, gracias, Rex. (Aplausos.)

Gracias también al Capellán del Senado Barry Black por sus palabras tocantes. Y yo no sé, Capellán, si es un puesto designado. ¿Es un puesto designado? Aún no sé si eres un Demócrata o un Republicano, pero te voy a nombrar un año más — al diablo con eso. (Risas y aplausos.) Y creo que no es mi nominación a hacer, es la nominación del Senado, pero vamos a hablar con ellos. Tu hijo está aquí. ¿Tu trabajo es muy, muy seguro, OK? (Risas.) Gracias, Barry. Lo agradezco mucho.

Quiero también agradecer a mis grandes amigos, Roma. ¿Dónde está Roma? La bella Roma Downey. La voz de un ángel. Ella tiene la voz — cada vez que la oigo, esa voz es tan bella. Todo de Roma es tan bello, incluso su esposo porque él es amigo especial, especial, Mark Burnett — para la introducción fantástica. Muy verdadero. Muy verdadero. Le di al agente, lo siento. La única cosa más — realmente hablé con él y lo despidió yo mismo porque él dijo, tú no lo quieres hacer, nunca va a funcionar, nunca, nunca va a funcionar. Tú no lo quieres hacer. Dije, escucha — pero lo despidió realmente después de que se hiciera en el show número uno. Tenía tanto éxito, y él quería una comisión, y él no lo quería hacer. Eso es lo que yo realmente dije. (Risas.)

Pero tuvimos tanto éxito con “The Apprentice”. Y cuando empecé mi campaña presidencial, tuve que dejar el show. Fue entonces que yo sabía por cierto que me estaba dedicando realmente a la campaña. Y contrataron una grande, grande estrella del cine — Arnold Schwarzenegger — para reemplazarme. Y ya sabemos cómo terminó eso. (Risas.) Los ratings cayeron dramáticamente. Fue un desastre total. Y Mark nunca, nunca va a apostar contra Trump otra vez. Y quiero rogar por Arnold, si podemos, por esos ratings, ¿ok? (Risas.)

Pero hemos compartido un relacionamiento fantástico, los últimos 14, 15 años. Y un hombre excepcional, y muchas gracias por introducirme. Lo agradezco. Es un gran honor. (Aplausos.)

Quiero también agradecer a mi querido amigo, Vicepresidente Mike Pence, que ha sido increíble. (Aplausos.) Y esposa increíble, Karen. Y cada vez que tenía problemas, cuando me cuestionaban, dirían, pero escogió a Mike Pence — (risas) — entonces por cierto él sabe lo que está haciendo. Y es verdad, él ha sido — sabes, en una escala de 0 a 10, lo clasifico una 12, ¿ok? Entonces quiero agradecerte. Muchas gracias. Lo agradezco. (Aplausos.)

Pero más importante hoy, quiero agradecer al pueblo americano. Su confianza y sus ruegos me han sostenidos y me han inspirado a través varios momentos muy, muy duros. Por todos los Estados Unidos, he conocido a gente maravillosa cuyos rezos y palabras de ánimo han sido una fuente constante de fuerza. Lo que oigo lo más frecuente durante mis viajes por el país son cinco palabras que nunca, nunca faltan a tocar mi corazón. Son: “Yo estoy rezando por usted.” Lo escucho tan frecuentemente — “Yo estoy rezando por usted, Sr. Presidente.” (Aplausos.)

Nadie me ha inspirado más durante mis viajes que las familias del militar estadounidense, hombres y mujeres que han arriesgado sus vidas cada día por su país y sus compatriotas. Ayer volví de La Base de Las Fuerzas Aéreas Dover para reunir con la familia de Chief William “Ryan” Owens, al mismo tiempo que este héroe fallecido volvió a su patria. Muy, muy triste, pero muy, muy bello. Muy, muy bello. Su familia estaba allá. Una familia increíble, lo amaban mucho. Muy devastado — él era muy devastado. Pero la ceremonia fue increíble. Él falleció en defensa de nuestra patria. Él sacrificó su vida en defensa de nuestro pueblo. Nuestra deuda a él y nuestra deuda a su familia es eterno.

“Mayor amor tiene ningún hombre que éste: que un hombre sacrifica su vida por sus amigos.” Nunca olvidaremos a los hombres y a las mujeres que llevan el uniforme, confíen en mí. (Aplausos.) Gracias. Generación trás generación, su vigilancia ha mantenido viva nuestra libertad. Nuestra libertad es ganado por sus sacrificios, y se ha ganado nuestra seguridad con su sudor y sangre y lágrimas. Dios ha bendecido esta tierra y nos ha dado héroes y patriotas tan increíbles. Son muy, muy especiales, y los vamos a atender. (Aplausos.)

Nuestros soldados entienden que lo que importa no es partido o ideología o credo, sino los enlaces de lealtad que nos enlazan juntos a todos nosotros. Los Estados Unidos es un país de creyentes. En pueblos en todas partes de nuestra país, se ve claramente lo que olvidamos fácilmente — muy fácilmente olvidamos esto — que no se define la cualidad de nuestras vidas con nuestro éxito material, sino con nuestro éxito espiritual. Les voy a decir eso. Y les digo que de alguien que ha tenido éxito material y conoce a mucha gente con éxito material — lo más éxito material. Muchas de estas personas son personas muy, muy miserables, infelices. Y conozco a muchas personas sin eso, pero tienen buenas familias, tienen mucha fé. No tienen dinero — por lo menos no al mismo grado — y son felices. A mí son la gente más exitosa, les tengo que decir. (Aplausos.)

Fue una bendición ser criado en una casa “iglesiada”. Mi madre y padre me enseñaron que a quién mucho se da, mucho se le exige. Presté juramento con la misma biblia que utilizaba mi madre para nos enseñar cuando éramos jóvenes. Y esa fé dura en mi corazón cada día.

Las personas en esta sala vienen de muchos, muchos antecedentes. Ustedes representan tantas religiones y tantos puntos de vista. Pero nuestra fé en nuestro Creador y nuestro conocimiento firme de que fuimos creados iguales en Sus ojos nos unen. No somos solamente carne y hueso y sangre. Somos seres humanos, con almas. Nuestra República fue formada en la base de que la libertad no es un regalo del gobierno, sino que esa libertad es un regalo de Dios. (Aplausos.)

Fue el gran Thomas Jefferson que dijo, “El Dios que nos dio vida, nos dio libertad.” Jefferson preguntó, “¿Pueden ser seguras las libertades de una nación cuando hemos quitado una convicción de que estas libertades son el regalo de Dios?”

Entre estas libertades son el derecho de rezar según nuestras propias creencias. Es por eso que voy a extirpar, y destruir totalmente, el Johnson Amendment y dejar a nuestros representantes religiosos a hablar libremente y sin miedo de retribución. Lo voy a hacer — recuerden. (Aplausos.)

La libertad de religión es un derecho sagrado, pero también es un derecho bajo amenaza en todos lados, y el mundo está bajo amenaza muy seria en tantas maneras diferentes. Y nunca lo he visto en tanta cantidad y con tanta evidencia desde que mi primer día como Presidente. El mundo está en problemas, pero lo vamos a arreglar. ¿Ok? Eso es lo que hago. Yo arreglo cosas. Lo vamos a arreglar. (Aplausos.) Créanme. Cuando se escucha de las llamadas duras que tengo, no se preocupen. No se preocupen. (Risas.) Son duras. Tenemos que ser duros. Es hora de ser un poco duro, gente. Nos aprovechan todos los países del mundo, casi. Eso no va a continuar. No va a continuar.

Hemos visto violencia inimaginable realizada en el nombre de religión. Actos de matanzas sin sentido contra minoridades religiosas. Horrores en una escala que desafían descripción. El terrorismo es una amenaza fundamental a la libertad religiosa. Hay que pararlo, y va a ser parado. Puede ser difícil durante un periodo determinado. Va a ser parado. (Aplausos.)

Hemos visto — y, también, General, como ya lo conocen, James “Mad Dog” — yo no lo debería decir en esta sala — Mattis. Bueno, hay una razón por qué se lo llama “Mad Dog Mattis” — nunca ha perdido una batalla. Siempre las gana y siempre las gana rápidamente. Él es nuestro nuevo Secretario de Defensa que trabajará con Rex. Ahora está en la Corea del Sur, continúa a Japón, va a otros lugares. Y les voy a decir, lo conozco muy bien. Él es genuino. Tenemos a alguien genuino que trabaja por nosotros, y eso es lo que necesitamos. Entonces, esperen. Esperen. (Aplausos.) Las cosas serán diferentes.

Hemos visto musulmanes pacíficos embrutecidos, victimizados, matados, y oprimidos por los matadores del Estado Islámico. Hemos visto amenazas de exterminación contra el pueblo judío. Hemos visto una campaña del Estado Islámico y genocidio contra los cristianos, en la que se les corta la cabeza. No lo hemos visto desde la Edad Media. No lo hemos visto, el cortar de cabezas. Ahora se les corta la cabeza, se les ahoga en cajas de acero. No lo hemos visto — yo no lo he visto. Nadie lo ha visto hace muchos, muchos años.

Todas las naciones tienen una obligación moral a denunciar tal violencia. Todas las naciones tienen el deber de trabajar juntos para enfrentarlo y para enfrentarlo viciosamente, si hay la necesidad. Entonces hoy quiero expresar claramente al pueblo americano que mi administración hará todo en su poder para defender y proteger la libertad religiosa en nuestra tierra. Los Estados Unidos debería permanecer una sociedad tolerante donde se respeta a todas las fés, y donde todos nuestros ciudadanos pueden sentir seguros. Tenemos que sentir seguros.

Recientemente, comencé a hacer lo necesario para lograr esa meta. Nuestra nación tiene el sistema inmigratorio más generoso en todo el mundo. Pero existen personas que explotarían esa generosidad para socavar los valores que tenemos en gran estima. Necesitamos seguridad. Existen personas que buscarían entrar nuestro país para propagar violencia u oprimir a otras personas debido a sus fés o a sus maneras de vida. No es bueno. No permitiremos una cabeza de playa de intolerancia a propagar en nuestra nación. Miren a todos lados del mundo y ya ven qué está pasando.

Entonces, en los próximos días, vamos a desarrollar un sistema para asegurar que ellos que son admitidos a nuestro país aceptan nuestros valores de libertad religiosa y personal, y que rechazan cualquier forma de opresión y discriminación. Queremos que personas vengan a nuestra nación, pero queremos que las personas nos amen a nosotros y amen nuestros valores — no que ellos nos odien a nosotros y odien nuestros valores. Seremos un país seguro. Seremos un país libre. Y seremos un país donde todos los ciudadanos pueden practicar sus creencias sin miedo de hostilidad o de violencia. Los Estados Unidos florecerá siempre que se permita nuestra libertad y, en particular, nuestra libertad religiosa a florecer. (Aplausos.)

Los Estados Unidos tendrá éxito siempre que nuestros ciudadanos más vulnerables — y tenemos algunos que son tan vulnerables — tienen un camino al éxito. Y los Estados Unidos prosperará siempre que continuemos a tener confianza uno al otro y en Dios. (Aplausos.)

Esa fé en Dios les ha inspirado a hombres y mujeres a sacrificar a los pobres, a luchar en guerras de ultramar, y a juntarse los brazos aquí, para asegurar derechos iguales para cada hombre, mujer, y niño en nuestra tierra. Es esa fé que envió los peregrinos a través los océanos, los pioneros a través las llanuras, y los jóvenes de todas partes de los Estados Unidos a perseguir sus sueños. Están persiguiendo sus sueños. Vamos a recuperar esos sueños. Siempre que tenemos a Dios, nosotros nunca, nunca seamos sólos. Si eres el soldado en vigilancia durante la noche o eres la madre soltera en el turno nocturno, Dios siempre nos dará consuelo y fuerza y confort.

Tenemos que continuar y seguir continuando. Para nosotros aquí en Washington, nunca, nunca deberíamos dejar de pidiendo a Dios la sabiduría para servir al público según su voluntad. Es por eso — (aplausos) — gracias. Es por eso que Presidente Eisenhower y Senador Carlson tenían la sabiduría a reunir hace 64 años para comenzar esta gran tradición. Pero eso no es la única cosa que hicieron juntos. Déjenme contarles el resto de la historia. Solamente un año después, Senador Carlson estaba entre los miembros del Congreso que enviaron al escritorio del Presidente una resolución junta que añadió “bajo Dios” a nuestra Prenda de Lealtad. Eso es una gran cosa. (Aplausos.) Porque eso es lo que somos y eso es lo que siempre seremos, y eso es lo que quiere nuestro pueblo: una bella nación, bajo Dios.

Gracias. Que Dios les bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos. Muchas gracias. Gracias. Gracias. (Aplausos.)

FIN

9:30am EST